Deshumanización

Deshumanización

La deshumanización es mucho más común de lo crees. Lo vemos en distintos niveles de la sociedad, desde las relaciones más personales a las más amplias. A continuación aprenderás más sobre este gran defecto que está destruyendo a las personas.

Etimología y definición

Es un término que deriva del latín, que al descomponerse se notan claramente tres partes pertenecientes a esa lengua. El primer elemento es el prefijo “des-”, que indica la inversión de la acción. El segundo es la palabra “humanus”, que significa “perteneciente a la tierra”. Y por último el verbo “izare”, que puede traducirse como “convertir en”.

Ya conociendo cada parte de este término, podemos definirlo de forma más clara. Entonces, deshumanizar es privar o quitar los rasgos que definen o caracterizan a la especie humana. Es mayormente asociado a la pérdida de valores y sensibilidad.

¿Cuestión social o asunto individual?

He aquí la duda que se responde con ambos elementos de la interrogante. Si una persona se deshumaniza ante una situación de precariedad o una tragedia, es un asunto individual. Pero, a esa persona se suma otra, y luego dos, tres, mil, diez millones. Ya se vuelve un asunto social. Entonces, si es un asunto individual en algún momento será una cuestión social.

Esto se debe a que las personas se deshumanizan por distintas razones. Algunas por motivos personales, ya sean experiencias negativas vividas de primera mano o por alguien cercano. Y otros, por causas, ideologías u otras personas.

Las maquinas no tienen corazón y los humanos…

¿Te acuerdas que decían que las maquinas reemplazarían a los humanos? Pues está sucediendo. Pero los humanos sin corazón están reemplazando a los que sí tienen.

Cada vez es mayor la deshumanización. La gente se está volviendo ajena a los problemas de los demás. La empatía se está practicando cada vez menos. La solidaridad ya ni se ve. Y el respeto se ha perdido casi por completo.

Es decir, los valores fundamentales para que una sociedad funcione correctamente están desapareciendo. Y está ocurriendo rápidamente. Nos volvemos máquinas.

La verdad es que la tecnología se ha hecho parte esencial de la vida cotidiana y corporativa. Los electrodomésticos, los automóviles, los teléfonos, las computadoras evolucionan y cada vez son más eficientes. La maquinaria de las empresas se maneja casi solas. En pocas palabras, la persona es prácticamente prescindible.

Esto me hace pensar, ¿será que pasar tanto tiempo con máquinas es lo que ha hecho que perdamos la humanidad? Creo que en parte sí. Volvernos más dependientes de la tecnología ha hecho que quizás empecemos a prescindir de la gente.

Estamos en la época de es mejor y más fácil mandar un Whatspp que ir a comer con tu amiga, salir con tu esposo o salir de fiesta. Si no publicamos nuestra última foto en Instagram, perderé seguidores y el contacto con mis conocidos.

Nos alienamos con la tecnológica. Le dimos cabida en nuestras vidas y dejamos que se llevara también nuestra humanidad.

Controlar a las masas ahora es más rápido

Casi que por regla general los sistemas de gobiernos autoritarios se inclinan por la deshumanización para poder controlar a las masas. Y ahora con el auge de las redes sociales, pues es mucho más rápido y sencillo difundir sus mensajes.

Al quitar la humanidad a sus seguidores les quitan cualquier remota posibilidad  de vivir un sabotaje. Quitan la empatía, la solidaridad, el respeto y la ayuda en general con un problema ajeno.

Nos pintan lo inhumanos que pueden ser nuestros “enemigos” y de esa forma manipularnos hasta conseguir despojarnos de nuestra humanidad. Saben que solo de esa manera no lograremos encontrar un punto en común para desarrollar la comprensión.

Inconformidad en la comodidad de tu hogar

Por esta misma pérdida parcial de humanidad nos quedamos callados en público, pero al llegar a casa, solo podemos pensar en lo injusto y tal vez innecesario de  lo que está sucediendo. Y nos atrevemos a llorar. A sacar todo lo que hemos reprimido ante todos.

Debemos encontrar el valor suficiente y alzar la voz diciendo: ¡Esto no es justo! ¡Esto no lo merecen! Demuestra que la intimidación y manipulación no ha funcionado contigo. Y enseña que sigues pensando por ti mismo y sintiendo más que nunca.

Porque esa acción la tomaría un buen ciudadanos. Esas personas en peligro de extinción. Son capaces de discernir entre lo bueno y lo malo. Lo justo y lo necesario, lo verdadero y lo falso.

En otras palabras, debe ser una persona pensante, que sienta, que no sea ajeno a  las problemáticas del mundo. Es un deber fundamental tanto del hombre como de la mujer para llegar a ser una persona plena, integral, completa.

¡Atrévete a tener una voz! Y una vez que la tengas, úsala para buenos fines. Muchos no la tienen, y deberían ser escuchados, Por esa razón, los ciudadanos correctos deberían inculcar ciertos valores ya perdidos en la sociedad. Así podremos construirla, para que todos se puedan sentir a gusto en donde sea que estén.

Una huella indeleble

¿Puedes llegar a pensar que la huella o marca que le dejemos a las futuras generaciones sea la deshumanización? Porque de ser así, es mejor que todos dejemos de seguir poblando la tierra.

Entonces, nos toca analizarnos un poco de nuevo. Si hay “gente” que intenta deshumanizarnos, debemos hacerlos de lado. Pensemos en el ahora, pero también el futuro. Vamos a preguntarnos, ¿qué le quiero dejar al mundo? ¿Caos, destrucción o valores y evolución? Pues lo segundo haría yo.

Dejemos herramientas, ideas, posibles soluciones a los distintos problemas del mundo. Seamos empáticos con el resto de las persona. No estamos solo en el mundo. Existen otros tantos millones de personas que entienden lo que sientes.

No queremos que se haga una huella indeleble conocida como deshumanización. No perdamos la esencia de lo que nos hace humano. Muchos creen que es el alma, otros que es la razón. No obstante, no importa lo  que sea, sin duda hay algo que nos hace serlos. No permitamos ni perderlo ni que no los arrebaten.

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