Autoestima

Autoestima

A lo largo de nuestra vida, ya sea en la escuela o en casa, se nos ha dicho que tenemos que tener autoestima. Este principio es de suma importancia para nuestro desarrollo biopsicosocial, pero a veces el concepto de la autoestima no siempre está claro. Quédate con nosotros para conocer más a fondo sobre ella.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es ese conglomerado de percepciones que tenemos de nosotros mismos. Como tú te miras, te sientes, te valores y piensas de ti. También abarca muchos aspectos: físico, sentimental, moral, etc. Sin mucho tecnicismo, se trata del valor que nos damos a nosotros mismos. Sin más ni menos.

Esta valoración, a diferencia de otras habilidades y capacidades que poseemos, no es innata. A lo largo de nuestra vida vamos adquiriendo dominio de nuestro entorno y, por consiguiente, de nosotros mismos.

Es en este punto en el que empezamos a crear una percepción de nosotros: ¿cómo me veo? ¿Cómo me siento? A veces lo confundimos con lo que los demás ven en nosotros, pero se puede interpretar como lo que creemos que ven en nosotros.

Tipos de autoestima

Habiendo entendido lo qué es la autoestima, es importante saber reconocer los tipos de autoestima que existen. Es menester resaltar que cuando nos referimos a autoestima no es lo mismo que decir autoconfianza.

Aunque se piense que son iguales, la verdad es que no. La autoconfianza se relaciona directamente con aquellas metas que nos colocamos y hacemos todo para cumplirlos.

Ambas van de la mano, pero es importante saber distinguir entre una y otra. De ese modo podemos trabajar en una y en otra de forma independiente para que, al lograr una estabilidad, estas converjan.

Autoestima alta y estable

El tipo de autoestima que todos deseamos tener, sin lugar a dudar. Aquí se tiene total consciencia del valor, sabes perfectamente lo que vales, y la auto-percepción que tienes es positiva y fuerte.

Es fácil identificar a una persona con este tipo de autoestima. Suelen tener un andar suelto, sin tomar importancia a la imagen que tienen los demás de él. Mucho cuidado: no debe confundirse con egocentrismo. En este punto la persona sabe bien lo que vale, con sus altas y bajas; y se siente bien consigo mismo. Todo esto sin caer ponerse de más o tomar una actitud déspota.

Autoestima alta e inestable

Aunque parecida a la anterior, se destaca la influencia que tiene el mundo externo en el equilibrio de la persona. Si bien es cierto que con trabajo duro se puede llegar a este nivel, no es posible mantenerlo por mucho tiempo.

Identificarla a veces cuesta, pero debes prestar atención. Son que son capaces de defender sus argumentos, pero incapaces de aceptar los de los demás o uno contrario al de ellos.

Autoestima baja y estable

Quizá sea la que se aprecia con mayor frecuencia. Resulta más sencillo identificarles que las anteriores. Son personas con una enorme indecisión, con un temor muy marcado a cometer errores. Puesto que la percepción que tienen de sí mismo tiende a ser negativa, no suelen defender sus puntos de vista o ideales.

Su pesimismo es muy destacado, llegando al punto de sentir que no es suficiente y su valía es poca o nula en comparación a la de los demás.  No es de extrañar que, al estar cegados por la negatividad, no sean capaces de apreciar los logros que hayan conseguido en su vida. En caso de presentarse algún logro importante, dan por sentado que es obra de las buenas del azar.

Autoestima baja e inestable

Contrario al caso anterior que el individuo se mantiene siempre en ese estado, acá es totalmente fluctuante. Su autoestima puede subir de forma momentánea al presentarse un acontecimiento exitoso en su vida, pero se va tan rápido como vino. El individuo es totalmente influenciable por el mundo externo.

El raciocinio brilla por su ausencia, pues cualquier evento, por muy insignificante que parezca; puede ser el detonante perfecto para un colapso. ¿Recuerdas la comparación entre autoestima y egocentrismo?

Pues aquí entra un dato importante. Quizá conozcas a una persona narcisista y creas que es muy egocéntrica y se «ama» a sí misma, pero la verdad es que no. Al ser tan influenciable por las opiniones externas, busca por todos los medios reparar los errores por lo que los demás esperan.

Aunque parezca contradictorio, el narcisista se siente inferior a los demás, presenta una autoestima baja y no sólo puede notar sus defectos. Se vale de la opinión de los demás para «mejorarse» y luego alardea de sus méritos y de cuanto se ama. No te dejes engañar, no todo lo que brilla es oro.

Consejos para tener una buena autoestima

Evalúate: Haz un ejercicio con frecuencia con tus virtudes y tus defectos. Si gustas puedes anotarlos en una hoja para que se te haga más fácil. De este modo consigues poner en claro lo qué posees, sin embellecer ni oscurecer.

Trázate metas: Ponte una meta que puedas lograr corto o largo plazo, así sentirás la satisfacción de lograrla. Jamás te compares: Olvídate de que Juan hizo esto o que Ana hizo aquello.

Alégrate de ellos, sí, pero no te menosprecies. Cada persona es distinta a otra y no existen brutos o inútiles, sólo ritmos diferentes. ¡Tú tienes el tuyo y eso está bien! Así que no te preocupes y tómalo con calma. Tómate un tempo para ti, haciendo lo que te guste. Ya sea caminar o sacar quince minutos para tomarte un café, ¡hazlo! Es justo y necesario.

Todo depende de ti, de aceptarte cómo eres y de perdonarte si fallas. Las caídas que puedas tener están bien, aprende a levantarte y levantar la cara.  Todos estos ejercicios y consejos pueden costar en menor o mayor medida. Tómate tu tiempo para asimilar uno y realizarlo con éxito.

Ten siempre presente que no existe mejor amigo o peor enemigo que tú, y tú decides qué hacer. Ya sea tomar a la peor versión de ti y hacerla la mejor o viceversa.

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